Habla Gersón Beltrán en su último post del
Tsunami 2.0. Me parece tremendamente acertada esta analogía, que también utiliza a menudo
Antonio Gutiérrez Rubí, con quien tuve el honor de compartir escenario el pasado mes de noviembre durante la
XI Jornada AUSAPE.
Ahora bien, los que nos declaramos
convencedores digitales tenemos una "zona muerta" al estilo de la fantástica novela de Stephen King, que David Cronenberg
llevó a la pantalla de la mano de Cristopher Walken.
El protagonista de la película es un hombre que, tras recuperarse después de pasar varios años en coma, descubre que ha adquirido un cierto poder que le permite comprender algunos asuntos pasados y futuros, hasta el punto en que todas sus acciones están condicionadas por este conocimiento. La paradoja se produce cuando, al actuar de forma condicionada, llega un momento en el que ya no sabe si el futuro que ocurre es natural o quizá el que él mismo provoca. Ésa es su "zona muerta".
Y es que
hablar del tsunami
crea tsunami. Cuanto más hablamos de la ola, de que la tenemos encima, y de que tanto personas como empresas están entrando (y no precisamente de forma paulatina), más provocamos que otras personas y empresas sientan presión por entrar. "Aunque sólo sea por conocer lo que se dice de ti o de tu empresa". "Las relaciones están tomando nuevas formas y mecanismos y no te puedes quedar fuera". "El tsunami te pasará por encima mientras le haces la foto". Todo esto (y más) les decimos. Buf. Y encima creemos que tenemos razón: en mi caso, desde
Competencias 2.0 intento que lo hagan de la forma más agradable y productiva posible, así que asumo de forma tácita que ofreciendo pistas sobre cómo surfear el tsunami estoy haciendo "una gran labor social" (permitidme la broma)...
En la Red (en Twitter, por ejemplo) se critica abiertamente a los que venden dospuntocerismo sin "mojarse", pero mi sensación es que muchos de los que critican también lo hacen para asegurarse una posición de prestigio o privilegio que no les libra de sospecha. Tengo muy claro que en cuanto empiece a haber clientes descontentos, por poner un ejemplo, con el resultado de su posicionamiento en redes sociales, ésta va a ser la brecha por donde nos van a caer las primeras tortas, porque claro, estamos fabricando una "Burbuja 2.0", y tal...
Pero también tenemos que dejar muy claro que no todo el mundo va a cumplir los objetivos previstos (naturalmente, como ocurre con cualquier actividad humana), en algunos casos porque se cometa algún error pero en otros muchos porque hay demasiada gente dotada con imaginación casi infinita.
Creo que el gran reto con que debemos afrontar el año que se nos echa encima es precisamente trabajar muy seriamente para
minimizar la "zona muerta": avanzar con paso firme pero procurando siempre resultados positivos y medibles, y usando hasta la saciedad el sentido común. Bien mirado, tampoco es tan malo que nos acusen de estar construyendo un futuro que creemos mejor.
Imagen de la película tomada de http://www.imdb.com