RedTIC

Visita www.redtic.es

miércoles 27 de enero de 2010

Web 2.0 y las "excepciones"

Varios miembros de la Comunidad Hosteltur dialogábamos el pasado viernes en Fitur sobre casos de éxito en implantación de Social Media en las empresas. Eduardo Martínez, consultor con amplísima experiencia en el sector turístico y desconfiado del valor empresarial de Web 2.0, afirmaba que en cualquier caso se trata de excepciones, que no se pueden contrastar en el mundo de la empresa, digamos, real.

Curiosamente, entre los contertulios se encontraban los propietarios del agroturismo mallorquí Sant Blai, Roger Swain y Marta Bonet, cuya burrita Pepper (en Twitter, @peppersantblai) es un claro caso de éxito en el uso de redes sociales, mediante una cuidadísima imagen de marca: la burrita Pepper consgue reservas de sus cerca de 3.500 seguidores en Twitter (incluso desde EEUU) para un total de seis habitaciones. Por poner un baremo de comparación, y salvando todas las distancias, ese número equivaldría a tener 14.000.000 de fans declarados si Sant Blai tuviera el número de habitaciones de Sol Meliá.

Ahora bien, que Sant Blai y Pepper sean considerados una excepción no debería perjudicar en absoluto la impresión de los empresarios sobre Social Media. En realidad, todos los casos de éxito que se nos presentan, de Social Media o de lo que sea, son excepciones. Se habla del que gana, y los que ganan suelen ser pocos (así es la vida). Por eso, cuando Antoni Gutiérrez Rubí escribe su estupendo libro "Lecciones de Brawn GP: Las 10 claves empresariales para competir con éxito", está escribiendo sobre una excepción. Al buscar en Google "libro Rafa Nadal" salen 331.000 resultados, desde "Rafael Nadal: crónica de un fenómeno" hasta el último y recién publicado "Nadal, pasión y coraje", pasando por el llamativo "Sirve Nadal, responde Sócrates"... Nadal es otra excepción. Todos los casos de éxito son excepciones.

Los proyectos de posicionamiento en medios sociales tienen dos características que los hacen, a mi entender, muy apetecibles:
  • Una barrera de entrada muy baja. Por eso las grandes empresas tienen razones reales para temer a las pequeñas y ágiles: una empresa creativa e innovadora puede romper el mercado casi sin saber por qué, pero con un coste ínfimo. Y por lo general, las empresas muy jerarquizadas o departamentalizadas no fomentan las competencias necesarias para competir con éxito en ese caldo de cultivo.
  • En Internet todo es medible: herramientas de análisis gratuitas como Google Analytics (la nombro porque es la que uso, pero evidentemente hay otras en el mercado) permiten conocer prácticamente cada dato sobre las visitas a los sitios web, tiempos de permanencia, fuentes de origen, destinos de salida, expresiones de búsqueda, conversiones de todo tipo... permitiendo reaccionar, también, a un coste muy bajo.
Entonces, si damos por cierto que las empresas no terminan de confiar, la cuestión es... ¿por qué?

En la ronda de comentarios durante el pasado Inusual Crosstalent de Barcelona, uno de los asistentes afirmaba que los empresarios no invierten en proyectos 2.0 porque no los entienden. Discrepo profundamente de esta postura, ya que los empresarios han invertido históricamente en "cosas" (una de ellas, la tecnología) que ni entendían ni tenían por qué entender; a un empresario lo que de verdad le importa es la expectativa de retorno, como se explica en esta excelente presentación de Olivier Blanchard (que, por cierto, me llegó vía Twitter). Volviendo al ejemplo de Pepper, lo que importan no son los seguidores que tiene en Twitter sino las reservas que consigue y el coste al que las consigue.

En este sentido, un brillante Genís Roca con las ideas muy claras aportó el ejemplo de una entidad bancaria para la que Roca Salvaltella ha desarrollado un sistema de consulta de perfiles de clientes en redes sociales previa a la concesión de préstamos, que les ha permitido reducir considerablemente el índice de mora. Naturalmente el proyecto se lanzó como piloto en un número reducido de oficinas, pero a la vista del resultado ya forma parte del procedimiento habitual de riesgos de toda la entidad. Claro, hoy también este caso es una excepción; pero doy por hecho que dentro de nada ya será habitual en todos los bancos y cajas (nota al margen: cuidado con la Gestión de la Transparencia...).

Y es que para esto valen los casos de éxito, aunque sean excepciones. Se trata de aprender de ellos, de buscarles las vueltas, de adaptarlos a cada negocio concreto, en definitiva de identificar, como decían los vendedores antiguos, dónde tiene cada empresa su particular "china en el zapato". Si identificamos un factor de éxito concreto del que podamos esperar un avance gracias a los medios sociales, y planteamos un método de medición coherente para identificar ese avance, se nos abrirán las puertas.

Eso sí, "Start small, start now": es mejor empezar por algo sencillo, hacer pruebas, aprender, y ser ágiles... pero cuanto antes, así tendremos más tiempo para corregir. Y quebrarse la cabeza a cambio de mantener los costes bajos. Este mensaje siempre es bien recibido por quien al fin y al cabo tiene que soltarnos un dinero a cambio de la expectativa de llegar a ser considerado una excepción.

La foto, como no podía ser de otra manera, es de Pepper tuiteando...

martes 19 de enero de 2010

"Papá lo sabe todo"

En casa de mi cuñado, en Valencia, había un cuadro en la pared que me conmovió desde que lo leí por primera vez hace ya muchos años. Contenía un texto (muy sabio), escrito en valenciano / catalán; creo que, en esencia, recuerdo bien lo que decía:

LO QUE PIENSAN LOS HIJOS DEL PADRE
  • A los 5 años: "Papá lo sabe todo".
  • A los 10 años: "Papá sabe muchísimo".
  • A los 15 años: "Papá no sabe gran cosa".
  • A los 20 años: "Definitivamente Papá no tiene ni idea".
  • A los 30 años: "Pues parece que Papá sí que sabe algunas cosas".
  • A los 40 años: "Papá lo sabe todo".
  • A los 50 años: "Ojalá estuviera aquí Papá para poder preguntarle".
Hoy mi hija de doce años mete toda la presión preadolescente del mundo para tener cuenta en redes sociales (y ya he comentado en posts anteriores que tiene cuenta en Stardoll), y se me ocurre la malévola idea de hacer esta pregunta hoy pero con relación a la tecnología. ¿Cómo serían las respuestas? Quizá algo parecido a esto...
  • A los 5 años: "Papá no sabe jugar con la DS".
  • A los 10 años: "Papá no sabe jugar con la Play ni hacer fotos con la cámara digital".
  • A los 15 años: "Papá no tiene ni idea de Tuenti ni de MySpace".
  • A los 20 años: "Como Papá se meta en Facebook, me borro".
  • A los 30 años: "Papá no entiende por qué busco trabajo en LinkedIn".
  • A los 40 años: "Papá está aprendiendo Internet en el geriátrico, voy a tuitearlo".
  • A los 50 años: "Nuevo post en mi blog: Tecnología Digital y 3ª Edad".
¿Se te ocurren otras? Se admiten sugerencias...

miércoles 23 de diciembre de 2009

Feliz Navidad y Feliz 2010

Queridos amigos, queridos lectores,

Llegado el momento de hacer balance del año, éstas son las cosas con las que me voy a quedar:
  • Antes de nada, 2009 ha sido uno de los años más duros de mi vida, pero lo hemos superado, y lo digo en plural porque mi sufridora 2.0 favorita ha estado conmigo en todo momento. Premio para nosotros, para muchos de nosotros, como recuerda Esther Mascaró en su felicitación (¡gracias!).
  • He encontrado en 2.0 una estupenda forma de vida.
  • He conocido gente impresionante, tanto online como offline. No quiero hacer una lista porque no cabría en este post. Pero estoy muy orgulloso de sentirme rodeado de gente con talento, interés, criterio y sentimiento. Soy un privilegiado. Y aún me quedan muchas manos por estrechar en 2010.
  • He descubierto el potencial de Twitter, evidentemente no es la única herramienta que utilizo pero sí con la que más me divierto y aprendo. Allí soy @jaime_Izquierdo, me encantará estar en contacto.
  • Tengo buenas perspectivas para 2010.
He decidido que éstas son las cosas que quiero recordar, seguro que me han pasado otras peores, pero ahora no tengo ni ganas ni tiempo ni neuronas para recordarlas.

Desde Competencias 2.0 os deseamos una muy Feliz Navidad y un año 2010 lleno de éxitos y de buenas noticias. Mi hija Marina os ha preparado esta postal...

Nos leemos en 2010!

La Zona Muerta

Habla Gersón Beltrán en su último post del Tsunami 2.0. Me parece tremendamente acertada esta analogía, que también utiliza a menudo Antonio Gutiérrez Rubí, con quien tuve el honor de compartir escenario el pasado mes de noviembre durante la XI Jornada AUSAPE.

Ahora bien, los que nos declaramos convencedores digitales tenemos una "zona muerta" al estilo de la fantástica novela de Stephen King, que David Cronenberg llevó a la pantalla de la mano de Cristopher Walken.

El protagonista de la película es un hombre que, tras recuperarse después de pasar varios años en coma, descubre que ha adquirido un cierto poder que le permite comprender algunos asuntos pasados y futuros, hasta el punto en que todas sus acciones están condicionadas por este conocimiento. La paradoja se produce cuando, al actuar de forma condicionada, llega un momento en el que ya no sabe si el futuro que ocurre es natural o quizá el que él mismo provoca. Ésa es su "zona muerta".

Y es que hablar del tsunami crea tsunami. Cuanto más hablamos de la ola, de que la tenemos encima, y de que tanto personas como empresas están entrando (y no precisamente de forma paulatina), más provocamos que otras personas y empresas sientan presión por entrar. "Aunque sólo sea por conocer lo que se dice de ti o de tu empresa". "Las relaciones están tomando nuevas formas y mecanismos y no te puedes quedar fuera". "El tsunami te pasará por encima mientras le haces la foto". Todo esto (y más) les decimos. Buf. Y encima creemos que tenemos razón: en mi caso, desde Competencias 2.0 intento que lo hagan de la forma más agradable y productiva posible, así que asumo de forma tácita que ofreciendo pistas sobre cómo surfear el tsunami estoy haciendo "una gran labor social" (permitidme la broma)...

En la Red (en Twitter, por ejemplo) se critica abiertamente a los que venden dospuntocerismo sin "mojarse", pero mi sensación es que muchos de los que critican también lo hacen para asegurarse una posición de prestigio o privilegio que no les libra de sospecha. Tengo muy claro que en cuanto empiece a haber clientes descontentos, por poner un ejemplo, con el resultado de su posicionamiento en redes sociales, ésta va a ser la brecha por donde nos van a caer las primeras tortas, porque claro, estamos fabricando una "Burbuja 2.0", y tal...

Pero también tenemos que dejar muy claro que no todo el mundo va a cumplir los objetivos previstos (naturalmente, como ocurre con cualquier actividad humana), en algunos casos porque se cometa algún error pero en otros muchos porque hay demasiada gente dotada con imaginación casi infinita.

Creo que el gran reto con que debemos afrontar el año que se nos echa encima es precisamente trabajar muy seriamente para minimizar la "zona muerta": avanzar con paso firme pero procurando siempre resultados positivos y medibles, y usando hasta la saciedad el sentido común. Bien mirado, tampoco es tan malo que nos acusen de estar construyendo un futuro que creemos mejor.

Imagen de la película tomada de http://www.imdb.com

lunes 9 de noviembre de 2009

Competencias 2.0 personales vs. Competencias 2.0 corporativas

Desde el principio, el objetivo del proyecto Competencias 2.0 ha sido determinar e investigar las competencias personales que llevan a una presencia agradable y productiva en la Red, así como sus pautas de desarrollo.

Presencia agradable porque como en todo en la vida se trata de disfrutar participando, no de "padecer por estar en Facebook". Y productiva en el sentido más amplio, no sólo económico, sino que se obtengan los réditos que cada uno se marque en función de sus objetivos y su propia personalidad. Por eso pongo tantos ejemplos 1.0, para que las personas puedan comparar cómo es su presencia en un bar, en la playa, o en una feria de comercio, y así puedan ayudarse a sí mismos en la configuración de su propio Plan de Presencia en la Red.

Pero, ¿qué ocurre con las empresas? Ahora hay muchas de ellas que quieren estar en Medios Sociales, generalmente para vender (a pesar de que hoy vender ya no vende, como nos decía Joan Jiménez en un post brillante). Pero hay muchos otros procesos de la empresa en los que se puede incorporar la tecnología en la nube de una forma muy natural, aprovechando recursos disponibles en la red, que en la mayoría de los casos tienen un coste muy asumible que permite hacer ensayo y error, y que están cambiando la forma de entender las organizaciones, al estilo que estamos desarrollando con la iniciativa CloudConsulting, de la que hablaré en un próximo post.

Así, la comunicación interna, los procesos de selección de personal y en general toda la gestión de Recursos Humanos, la atención al cliente, la gestión del conocimiento... se pueden transformar usando tecnologías Web 2.0, para llegar a lo que se da en llamar la Empresa 2.0 en su sentido más amplio, y no reducido a tener una página en Facebook de la que esperamos tener más fans que la población de Europa.

La incorporación de procesos que utilizan estas tecnologías en la nube requiere de competencias corporativas específicas, cuya equivalencia con las competencias personales se muestra en el siguiente gráfico:


Es decir, donde a nivel personal decimos Iniciativa, a nivel corporativo tenemos que hablar una Estrategia. Donde a nivel personal hablamos de Gestión de la Transparencia, a nivel corporativo hablamos de Gestión de la Reputación Online, etc. y así con cada una de las ocho Competencias 2.0.

El gráfico refleja también dos interesantísimas aportaciones (esto es 2.0):
  • Iván Caparrós, de Contenido SEO, define la gestión de la Inteligencia Corporativa como la capacidad de "desarrollar internamente mecanismos para dar a conocer aquello que sustenta la cadena de valor de una organización", es decir, conseguir que las personas de la organización que participan a nivel personal en Web 2.0 puedan (y quieran) transmitir esos valores de forma natural. Un ejemplo interesantísimo de gestión de la inteligencia corporativa es MindProject, cuya web no detalla los CV de los miembros del equipo, sino que directamente propone consultarlos en LinkedIn.
  • Luz Martín, de Esencia Turística, pone de relieve la importancia de la gestión de la línea de tiempo. Este factor me parece especialmente relevante para las empresas, ya que a nivel individual uno se puede permitir el lujo de desaparecer temporalmente de los medios sociales en que participa (como puede dejar de ir durante un tiempo a un bar determinado), pero una empresa, no. Por eso es tan sumamente importante gestionar la ósmosis (en muchos casos, inevitable) que se produce entre los perfiles personal y profesional en medios sociales. Si hace dos años decíamos "o estás o no constas", ahora hay que decir "o estás siempre, o desapareces". Por eso me rebelo siempre que escucho decir que Web 2.0 es "gratis". De gratis, nada de nada.
Ahora bien, la conclusión más interesante es que para la implantación de procesos según el modelo descrito anteriormente, es decir, para que la empresa sea capaz de desarrollar estas competencias a nivel corporativo, resulta imprescindible fomentar las competencias personales equivalentes en las personas involucradas. Porque si, como dice el Manifiesto Cluetrain, los mercados son conversaciones, conviene recordar que quienes conversan no son empresas ni marcas, son siempre personas.