lunes, 21 de septiembre de 2009

Motivación y estilos de dirección: Glengarry Glenn Ross

El pasado viernes, hablando sobre motivación y estilos de dirección, recordé la película Glengarry Glenn Ross, que no es muy conocida a pesar de contar con un elenco envidiable: un fabuloso Jack Lemmon, un Alec Baldwin insuperable (en serio, no le he visto nada mejor), Al Pacino, Ed Harris, Alan Arkin y un magnífico secundario Kevin Spacey, uno de mis actores favoritos, que también ha realizado otras incursiones en este mismo tema (quizá dedique un próximo post a comentar El factor sorpresa, cuyo título original en inglés, Swimming with sharks es mucho más elocuente).

La historia es sencilla: empresa que vende inversión en solares a pequeños ahorradores, muchísima presión a los vendedores, necesidad de cerrar ventas a toda costa, y la ética profesional de fondo. Está claro que Ventas es un deporte en el que sólo suele ganar uno, y todos los demás pierden. Ambición y resistencia a la frustración son dos de las competencias que hay que cultivar, el problema es encontrar el equilibrio. ¿Cuál es la mejor motivación en este caldo de cultivo?

Os dejo el vídeo del discurso "motivacional" (o algo así) del millonario Blake (Alec Baldwin) a los vendedores, del que se ha escaqueado un amargado Ricky Roma (Al Pacino). He visto la película varias veces y esta escena muchas más, y me sigue dejando con la boca abierta por su contenido moral y también por su fuerza cinematográfica. Eso sí: sufriendo (y mucho) por lo primero y disfrutando (y mucho) por lo segundo. He preferido poner la versión original porque la versión traducida no es muy buena (en ella Blake no trasmite decisión y poder, sino enfado, y el efecto es muy diferente). Espero vuestros comentarios.