jueves, 16 de abril de 2009

Competencias para innovar

Innovación.

Ésta es ahora la palabra clave, la piedra filosofal que aparece en magníficas frases lapidarias que se escuchan en los medios: "Si sabemos innovar, saldremos de la crisis". "Sin innovación, no hay futuro para las empresas españolas".

Y la más importante de todas: "La innovación está muy bien subvencionada".

Ahí le han 'dao': Innovación = "money, money", y tal como están las cosas, no hay que pensárselo dos veces. Así que ¡hala!, a innovar. Siguiente paso: Y eso, ¿cómo se hace?

Claro que las empresas quieren innovar. Claro que quieren diferenciarse de su competencia, y claro que necesitan maná para subsistir. Y no creo que hoy estemos en la situación del tipo "que inventen ellos". Hay muchas empresas arcaicas, sí, pero yo no percibo una reticencia irracional hacia la innovación, sino más bien un escepticismo muy razonable y sobre todo una cierta incapacidad para arrancar.

La capacidad para innovar es un problema de Competencias, a dos niveles diferentes:
  1. Competencias personales, las de todas y cada una de las personas que conforman la empresa, aunque con mucho más peso indudablemente cuanto más arriba en la organización.
  2. Competencias corporativas, es decir, políticas de la empresa que tienen la capacidad de potenciar o minimizar las competencias personales. En empresas familiares tienen mucho que ver con las competencias personales de la gerencia, y en todos los casos son las "formas de hacer" en la empresa que marcan el comportamiento de las personas.
Mi conclusión es que si una empresa quiere realmente hacer cosas nuevas, tiene que sentar las bases en función de dos parámetros concretos: uno, básico, tener (o fichar) gente capaz de hacer cosas nuevas. Dos, dejarles trabajar, y eso se traduce en muchos pequeños detalles, pero sobre todo en uno: no estorbar. Y eso, como comentaba Joh Cavalcanti en este post, no es tan fácil de encontrar como parece.

Ya hay mucha metodología de la innovación escrita, y consultores muy expertos (y honestos) que se dedican a ello. Mi consejo es hacer un buen diagnóstico en los dos niveles descritos antes de lanzarse "Hala, ¡a innovar!". La buena noticia es que las Competencias se pueden entrenar; la mala, que estamos tardando demasiado.