lunes, 18 de mayo de 2009

Conexión, sí; pero de Calidad.

Siempre pongo 'Iniciativa' como primera en lista de las Competencias 2.0, porque el fenómeno 2.0 está basado en la participación, la conversación. Lo primero es empezar a probar a "hacer cosas". Start small, start now.

La segunda Competencia es 'Conexión'. En cuanto uno empieza a "hacer cosas" se da cuenta de que necesita contactos.

Tanto si uno quiere que otros sepan lo que uno hace, como si por el contrario quiere obtener información o aprender de otros, necesita de esos 'otros'. Y para gestionar buenos contactos no es necesario ser especialmente extrovertido o simpático, sólo hay que tener las ideas claras. Conectarse, sí; la clave es discernir cómo, y con quién. 

Antes que tener que arrepentirnos de haber aceptado todas las invitaciones de amigos de los amigos de nuestros amigos, la decisión de conectarse debe ser totalmente consciente. Para desarrollar esta Competencia hay una serie de factores a tener en cuenta:
  • ¿Quiero contar cosas, o que me las cuenten? Posiblemente no precise registrarme en una red social, y sin embargo conseguir seguidores mediante un blog, o Twitter, sea más adecuado para mis intereses.
  • ¿Contactos personales, o profesionales? Cada red tiene su propia tipología: las hay generalistas como Facebook o LinkedIn y también Comunidades profesionales, como Hosteltur.
  • ¿Gente conocida, o gente nueva? Las redes sociales son un medio estupendo para encontrar viejos conocidos que han mudado de país, o compañeros de estudios a los que hace años que no vemos... y también para contactar con personas desconocidas pero interesantes por medio de presentaciones, invitaciones, etc. O para ligar, claro.
  • ¿Con gente de mi misma capacidad de decisión? Si quiero vender, posiblemente tenga que apuntar más alto.
  • ¿De mi mismo sector? Si quiero innovar, posiblemente me resulte interesante intercambiar experiencias con gente de otros sectores.
  • ¿De mi mismo país? En España estamos perdiendo muchas oportunidades de establecer vínculos con Latinoamérica, a veces no somos conscientes de que cuesta exactamente lo mismo encontrar talento a raudales al otro lado del mar.
  • ¿Cuántos contactos? Tener un millón de seguidores en Twitter puede ser divertido para alguien que no tiene otra cosa que hacer, pero dudo mucho de la posibilidad  de mantener conversaciones bidireccionales reales con más de un par de cientos, a no ser que realmente te propongas vivir de ello.
  • ¿Con qué frecuencia? Es interesante confeccionar un plan de mantenimiento que nos permita dedicar a cada contacto la atención que precisa, que suele ser distinta en cada caso.
El pasado viernes disfruté una extraordinaria experiencia de networking offline y online. Todo empezó el jueves por la noche, en una reunión de ex alumnos del Instituto de Empresa en Mallorca, que gestiona Víctor Rodríguez Ardura de Spirit, en la que me presentaron a Eugenia Cusí, consultora freelance de RRHH. Al día siguiente me reencontré con ella en la Cámara de Comercio de Palma para asistir a la más que interesante conferencia de Antoni Gutiérrez-Rubí con motivo del Día de Internet (llegué tarde, pero gracias a la Internet, se puede seguir su intervención completa aquí). Durante el aperitivo posterior a la conferencia, Eugenia me presentó a Rafael Goberna, de Mediterráneo Consultores, que modera un foro abierto de profesionales de RRHH en Mallorca que yo desconocía y que casualmente se reunía el viernes a comer. Total, que terminé compartiendo mesa y mantel con cerca de veinte personas nuevas para mí, todas ellas con algo interesante que contar y ávidas de escuchar. Esta magnífica experiencia personal terminó con la creación de un grupo en Facebook este mismo fin de semana, y ya estamos conectados. ¡Bravo!

Una teoría muy interesante especula con el día en que el número de conexiones entre personas se equipare al número de conexiones neuronales en el cerebro humano (en torno a diez elevado a quince, o sea, 1.000.000.000.000.000). ¿Asistiremos al nacimiento de alguna clase de 'Cerebro Universal'? Esto ya es otra historia...